La comitiva de proyectos de la Fundación Marista recorrió la ciudad de Rosario con una agenda cargada de encuentros, planes y nuevas oportunidades.
En la ciudad de Rosario, Santa Fe, del 1 al 4 de julio, la Fundación Marista vivió una experiencia transformadora que reafirmó su compromiso con la educación inclusiva, el trabajo en red y la construcción de oportunidades reales en contextos vulnerados.
Durante cuatro días intensos, el equipo del área de proyectos —integrado por la coordinadora de proyectos, Raquel Pérez Sánchez, y el director, Emanuel Rilo— visitaron empresas aliadas, escuelas comprometidas y jóvenes que hacen de la música un acto de resistencia y esperanza.
Un viaje que fortalece vínculos
La primera parada fue el miércoles 2 de julio junto a Javier Lopez Calí, ex alumno del Colegio Nuestra Señora del Rosario, dueño de la empresa Maincal, que desde hace años apoya activamente el proyecto de comunicación institucional de la Fundación. Se compartieron los avances del último año, se trazaron nuevos desafíos y, sobre todo, se consolidó una alianza que va más allá del financiamiento: acompaña, escucha y cree.
Ese mismo día, el equipo fue recibido por Lic. Alejandra M. Vietti, directora general del colegio Nuestra Señora del Rosario, junto a su equipo directivo. El encuentro se centró en el fortalecimiento institucional y la planificación del evento solidario que la escuela organiza cada año en septiembre/octubre. El espíritu fue claro: seguir construyendo juntos desde la cercanía y la misión compartida.
Villa Banana: cuando la música se vuelve futuro
El jueves 3 de julio, la comitiva visitó la Escuela Marcelino Champagnat, en el corazón del barrio popular Villa Banana de Rosario, para participar de un emotivo taller del proyecto “Ensamble Instrumental, música para la solidaridad”.
En este espacio, jóvenes —muchos de ellos con capacidades diferentes— se unen a través de la música para contar sus historias, expresar sus emociones y construir comunidad. Más que una actividad artística, el Ensamble es un lenguaje compartido, una experiencia de escucha, interpretación y vocación. En este rincón del país, la educación artística no es un privilegio, es un derecho que transforma, incluye y empodera.
El equipo fue recibido por Carla Biancuzzo, administradora y responsable legal del secundario, y el Hno. Pablo Rifarachi, responsable legal de inicial, primaria y encargado de la pastoral. Se compartió un desayuno con alumnos que forman parte del proyecto , se recorrieron aulas y se escucharon testimonios que emocionan. “Este proyecto es mucho más que clases de música. Es una manera de mostrar nuestras emociones”, dijo María, una de las jóvenes.
La jornada culminó con una reunión estratégica junto al docente Mario Alarcón, coordinador del proyecto. Allí se analizaron fortalezas, desafíos y nuevas ideas para seguir mejorando la propuesta. La conclusión fue una sola: acompañar el proceso con compromiso y sentido, desde el territorio y para la comunidad.
Como cierre de la visita, el equipo compartió un almuerzo con la comunidad de hermanos de Rosario integrada por el Hno. Raúl Schönfeld, Hno. Pablo Rifarachi, Hno. Gonzalo Santa Coloma, Hno. Daniel Pablo Alberto y H. Joao Leonardo Oliveira Cardoso, quién vino por una experiencia comunitaria de quince días y pertenece a la Provincia Marista de Brasil Centro Norte (PMBCN). Fue un espacio de escucha y reflexión donde se intercambiaron historias, desafíos del barrio y sueños a futuro. El viernes 4 de julio, con el corazón lleno, emprendieron el regreso a Buenos Aires.
Una misión que crece y se multiplica
Este viaje institucional encarna el espíritu marista: estar presentes donde más se necesita, escuchar con atención, caminar con otros y otras y creer en la fuerza de cada comunidad. En cada encuentro, Rosario nos recordó que la educación puede cambiar realidades cuando se basa en el compromiso, la escucha activa y el amor por los demás.
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